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DÉNIA - NO NOS RESIGNAMOS

CUENTO

Juanito Bellido Dolfos y el niño de gafas que se sentaba detrás de la niña vestida de rojo.

 

Érase una vez un niño llamado Juanito Bellido Dolfos, escolar de una clase de Tercero de Primaria. Juanito que era un niño bastante grandote para su edad y también un poco corto de entendederas, no se llevaba bien con sus compañeros de aula pues desde hacía unos meses no jugaba, o como dicen los niños no se "ajuntaba" con ellos, prefiriendo hacerlo con los de la clase paralela, por lo cual no estaba bien considerado por sus condiscípulos provocando en él una cierta susceptibilidad y animadversión contra sus compañeros.

Un día, en el que fue requerido por la maestra para que saliese a la pizarra a recitar la lección, de repente, empezó a gritar diciendo:

- Señorita, ¡aquel niño de gafas me ha insultado, me ha insultado! ¡Que lo echen, que lo echen!

En la clase había varios niños con gafas y se miraron unos a otros sorprendidos.

- Si, me ha insultado, - volvió a repetir reiteradamente Juanito Bellido Dolfos - me ha insultado aquel niño con gafas que está sentado detrás de la niña vestida de rojo. ¡Que lo echen!

El niño de gafas que estaba sentado detrás de la niña vestida de rojo, quedó perplejo, casi turulato por lo que estaba pasando, ya que no había abierto la boca y había estado muy atento a todo lo que acontecía en la clase, que por cierto aquel día resultó ser bastante divertida.

La señorita llamó al bedel del colegio para que se llevase a dirección al niño de gafas que estaba sentado detrás de la niña vestida de rojo. En dirección tomaron nota y datos del niño de gafas que estaba sentado detrás de la niña vestida de rojo y lo devolvieron a su aula.

El niño de gafas que estaba sentado detrás de la niña vestida de rojo, volvió a su aula reflexionando sobre lo que había ocurrido y no pudo por menos de llegar a la conclusión de que Juanito Bellido Dolfos, además de un mal compañero, debía ser un tanto mostrenco ya que después de varios años asistiendo a la misma clase que la del niño de gafas que estaba sentado detrás de la niña vestida de rojo, aún no sabía cómo se llamaban el niño de gafas, ni la niña vestida de rojo.

Y colorín colorado este cuento ¿se ha acabado?.

 

Julián Rodríguez García

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1 comentario

mafalda -

Indescriptible, el espectaculo dado por el transfuga en el pleno del ayto.,fue la constatación de un talante autoritario y antidemocratico. Saludos Julian
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